
La alimentación saludable no se trata de restringir, sino de elegir mejor. Comer bien significa darle al cuerpo los nutrientes que necesita para tener energía, concentración y bienestar a largo plazo.
1. Prioriza alimentos reales
Base tu alimentación en productos naturales: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y proteínas de calidad. Mientras menos procesado sea un alimento, mejor será su aporte nutricional.
2. Equilibra tus macronutrientes
Un plato saludable debe incluir:
-
Proteínas: pollo, pescado, huevos, legumbres o tofu.
-
Carbohidratos complejos: arroz integral, quinoa, avena, papa.
-
Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva, semillas, frutos secos.
Este equilibrio ayuda a mantener estables los niveles de energía y evita picos de azúcar.
3. Hidrátate correctamente
El agua es esencial para la digestión, la circulación y la regulación de la temperatura corporal. Intenta beber entre 1.5 y 2 litros al día, dependiendo de tu actividad física.
4. Reduce ultraprocesados
Disminuye el consumo de productos con exceso de azúcar, grasas trans y sodio. Leer etiquetas te ayuda a tomar decisiones más conscientes.
5. Escucha a tu cuerpo
Come cuando tengas hambre real y detente cuando estés satisfecho. La alimentación consciente mejora la relación con la comida y previene excesos.
